martes, 10 de mayo de 2022

¿ESTAMOS CONDENADOS A LA EXTINCIÓN?

Nuestro planeta tiene 4.500 millones de años. Desde que empezó la vida sobre la Tierra siempre ha habido una especie dominante que, inevitablemente, se ha extinguido; la última los dinosaurios. Y nosotros, ¿nos extinguiremos?

Échale un vistazo al gráfico que tienes debajo de estas líneas, en el que se representa la evolución de la población mundial en los últimos 12.000 años, y si no eres un optimista redomado te darás cuenta de que la especie humana va encaminada hacia su propia autodestrucción. En otras palabras, el crecimiento poblacional con el actual estilo de vida es, a todas luces, insostenible.

Si en el año 1.900 la población mundial era de 1.650 millones de personas y en tan solo 120 años hemos pasado a ser 7.900 millones, no hay que ser muy listo que digamos para darse cuenta de que tenemos un serio problema.

Este desmadre poblacional, unido al despilfarro actual de recursos, ¿podría llegar a provocar la extinción de nuestra especie?

Veamos ahora los datos de población actuales, sacados en tiempo real de la página web de Worldometer el día 10 de mayo de 2022 a las 9:30 horas.

-Población mundial actual: 7.945.919.078

-Personas nacidas en lo que va de año: 46.619.891

-Personas nacidas desde las 0 horas a las 9:30 horas de hoy: 147.569

-Muertes en lo que va de año: 20.836.763

-Muertes desde las 0 horas hasta las 9:30 horas de hoy: 58.212

-Crecimiento poblacional en lo que va de año: 28.717.128

-Crecimiento poblacional desde las 0 horas hasta las 9:30 horas de hoy: 80.357

Con estos datos podemos asegurar que el crecimiento poblacional anual actual es del orden de 75 millones. Si en el mejor de los casos el crecimiento fuese lineal, en el transcurso de otros 100 años la población aumentaría en 7.500 millones, llegando a un total de 16.000 millones. Pero si fuese exponencial sería muy superior, por lo que la población podría alcanzar una cifra verdaderamente escalofriante dentro de tan solo 100 años.

Y la pregunta es: ¿tiene la Tierra suficientes recursos para mantener a toda esa población? Bueno, me imagino que ese es el planteamiento que se hacen los dueños del mundo. 

Ante la inminente industrialización, cada vez más elevada de los países en vías de desarrollo, el consumo de recursos naturales se ha disparado. Y, claro está, si los dueños del mundo no están dispuestos a compartirlos con 7.900 millones de personas, imagínate hacerlo con 16.000 millones.

Por otra parte, con la aparición de la tecnología, la robótica y la Inteligencia Artificial el “populacho” ha dejado de ser imprescindible para extraer y manufacturar los recursos del planeta. Ante esta nueva situación, es muy probable que los dueños del mundo se hagan la siguiente pregunta: ¿tiene sentido seguir manteniendo al “populacho”? Para entenderlo mejor veamos la siguiente analogía:

Supongamos que eres el dueño de una granja con vacas, ovejas y gallinas que te proporcionan leche, lana y huevos. Naturalmente, a cambio tienes que alimentar y cuidar a los animales. Ahora imagina que consigues la leche la lana y los huevos por otros medios sin necesidad de vacas, ovejas y gallinas. ¿Qué harías? ¿Seguirías alimentando y cuidando a tus animales? Evidentemente, NO, y lo lógico, además, sería que te desprendieras de ellos, ya que nadie quiere gastar en “cosas” que no le son útiles.

Pues eso es lo que está ocurriendo en este momento: una demolición diseñada y controlada por la élite para remplazar a las personas por máquinas.

Una reducción de la población mundial planificada y ordenada tardaría varias generaciones en producirse. Pero, para llevarla a cabo existe, además, un gran problema, y es que la reducción de la población choca directamente con los valores actuales de la humanidad, de ahí que estemos asistiendo a la imposición de todas esas nuevas ideologías (de género, feminismo, LGTBI, aborto, eutanasia, etc.) encaminadas a frenar la natalidad y promover la muerte anticipada.

Respetando en todo momento que Macrón (44 años) esté locamente enamorado de su “Barbie” (69 años), ¿No ves un mensaje subliminal en esa relación? Si el “populacho” tiende a imitar el comportamiento de sus dirigentes, el mensaje, en cuestión, es que el Presidente de Francia es muy feliz con su pareja sin necesidad de tener descendencia. ¿Lo pillas?

Ya no es ningún secreto -y no porque lo diga yo, sino porque lo dicen ellos mismos- que el objetivo del llamado “Gran Reinicio”, promovido por el Foro Económico Mundial, es una drástica reducción de la población mundial, una moneda digital global y un programa de códigos QR, implantes de microchip y otras tecnologías para tener controlada a toda la población del planeta. Y aquí es donde encaja perfectamente la “vacuna”, ya que el Covid (cuyas siglas podían perfectamente corresponder a “Código Obligatorio de Vacunación para la Identificación Digital”) se creó para “vacunar” a toda la población mundial con el fin de vincularla a la identificación biométrica, a la digitalización del dinero y muy probablemente para algo mucho más siniestro.

Votar, pensar y actuar de una manera determinada, no es más que la consecuencia de la manipulación y lavado de cerebro al que estamos sometidos constantemente a través de la mal llamada educación y los medios de comunicación, habiéndonos convertido en estúpidos peleles. ¿En qué me baso para decir esto? Pues en que nosotros, los humanos -los seres más “inteligentes” del planeta-, somos el único animal sobre la faz de la Tierra que tapa sus orificios por los cuales respira. ¡Sí señor, para quitarse el sombrero! Esta vez se han superado con creces, haciendo creer a la gente que el aire que respira le hará enfermar cuando es precisamente ese aire el que le da la vida.

¿Eres consciente de lo que han hecho con nosotros? ¿No te das cuenta de que las crisis existenciales, hacia las cuales nos dirigimos rápidamente, no son más que el catalizador para llevar a cabo la reducción de la población mundial y su control?

Pero lo único que conseguirá toda esa caterva de maniacos “filántropos” será retrasar lo inevitable.

La historia del planeta nos ha enseñado que especie dominante especie extinguida. Así quedó patente en las 5 grandes extinciones que ha sufrido la Tierra que te adjunto a continuación:

-Primera gran extinción: Extinción masiva del Ordovícico-Silúrico (Hace 444 millones de años).

-Segunda gran extinción: Extinción masiva del Devónico (Hace 360-370 millones de años).

-Tercera gran extinción: Extinción masiva del Pérmico-Triásico (Hace 251 millones de años).

-Cuarta gran extinción: Extinción masiva del Triásico-Jurásico (Hace 210 millones de años).

-Quinta gran extinción: Extinción masiva del Cretácico-Terciario (Hace 65 millones de años) donde se extinguieron los dinosaurios.

La consigna repetida hasta la saciedad en todos los medios de comunicación -“salvemos el planeta”- no es más que otra gran mentira de esos “filántropos” de mierda que, evidentemente, y con el egoísmo que les caracteriza, no tratan de salvar el planeta, sino, como siempre, de salvar su culo.

Por cierto, ¿saben los fanáticos del bozal que todos los días se tiran a la basura 3.500 millones de mascarillas contaminando calles, campos, ríos, playas y mares? Hay que ser un cínico redomado para decir que quieres salvar el planeta cuando promueves la contaminación del mismo, ¿verdad?

Conclusión. No sé cuánto tiempo tardará en producirse, pero, por mucho que se empeñen los dueños del mundo en reducir la población mundial por puro egoísmo, la humanidad está condenada, de una manera u otra, a la extinción. Aunque creo que lo saben perfectamente.

 

viernes, 29 de abril de 2022

EL ETERNO ENGAÑO DE LAS ELECCIONES “DEMOCRÁTICAS”

El 24 de abril de 2022 Emmanuel Macron fue reelegido Presidente de la República Francesa con  el 58,5%  de los votos. Personalmente, me cuesta mucho creer que después de 5 años dando por culo a los franceses, y habiéndose convertido en el tío más odiado de Francia, vuelva a ser reelegido para el cargo. Así que una de dos: o nos mienten como bellacos, y las elecciones son un amaño, o los franceses se han vuelto estúpidos, y no es precisamente ese el concepto que tengo yo de los franceses.

Pero la cosa es mucho más simple de lo que parece: solo es cuestión de hacer números.

Veamos. Si Marine Le Pen  obtuvo  el 41,5%  de los votos, la abstención fue del 28,01%, los votos en blanco fueron el 4,57% y los votos nulos el 1,62% tenemos que, en realidad, el 75,7 de los franceses con derecho a voto no quiere ni por asomo a Emmanuel Macron.

Llamar a esta farsa “elecciones democráticas” es cuanto menos una broma de mal gusto, si no fuera por el desprecio más absoluto hacia la gran mayoría de los franceses que van a ver como “la magia de la democracia” se lo hará comer con patatas durante los próximos cinco años.

Parece ser que, salvo ese 24,3% que le ha votado, el resto del pueblo francés no olvida que Macron vendió los mejores activos del país e incremento en 616 mil millones la deuda. Tampoco olvida el capítulo de protestas acumulado durante su primer mandato: caso Benalla, chalecos amarillos, restricciones de derechos fundamentales, represión, abusos, detenciones y violencia de Estado como nunca se había visto en Francia desde la Comuna de París en 1.871.

Macron es un fiel lacayo del poder global del dinero pues, como es sabido, procede de la banca Rothschild y de la Escuela de Jóvenes Promesas del FEM de Klaus Schwab. Si en su primer mandato ya tuvo la osadía de hacer lo que le viniera en gana, ahora irá más allá de lo que los mismos franceses que le han votado puedan imaginar. Y si alguien se atreve a cuestionarle, dirá que tiene el respaldo de los franceses que le votaron para llevar a cabo su programa, que incluirá todo aquello que el FEM tiene previsto para llevar a cabo el Gran Reinicio.

Pues así es como, a través de las falsas democracias, el poder global del dinero coloca a sus esbirros al frente de los gobiernos títeres que nos gobiernan. Evidentemente, el ejemplo francés puede ser extrapolable, prácticamente, al resto de países del mundo y cada país tiene su Macron. En el caso de España nuestro Macron es Pedro Sánchez, en el de EEUU Joe Biden, en Italia Mario Dragui….., y así podríamos seguir país por país.

¿Quieres saber en realidad quiénes son las personas que te gobiernan? Porque detrás del poder global del dinero están personas con nombre y apellido.

Todos sabemos que existen unos ricachones que siempre están en las listas de las personas más ricas del mundo. Según la última valoración de la revista Forbes, este es el patrimonio de las 10 personas más ricas del mundo:

·        Elon Musk: 362.000 millones de dólares

·        Jeff Bezos: 192.000 millones de dólares

·        Bernard Arnault: 167.000 millones de dólares

·        Bill Gates: 137.000 millones de dólares

·        Larry Page: 129.000 millones de dólares

·        Sergey Brin: 125.000 millones de dólares

·        Mark Zuckerberg: 122.000 millones de dólares

·        Steve Ballmer: 119.000 millones de dólares

·        Larry Ellison: 116.000 millones de dólares

·        Warren Buffet: 105.000 millones de dólares

Pero estas personas ni son las más ricas del mundo ni las que nos gobiernan, aunque tienen muchísima influencia. Las verdaderas familias más ricas del mundo (que nunca figuran en ninguna lista) son los  Rothschild, Rockefeller, Warburg, Morgan, Lazard, Moses Israel, Kuhn Loeb, Lehman Brothers, Goldman Sachs y unos cuantos más, cuyos tentáculos de poder llegan a todas partes y de los que la mayoría de los mortales nunca ha oído hablar y mucho menos del monto de sus fortunas.

Y ahora yo te pregunto: ¿de verdad crees que estas personas van a dejar su fortuna y su vida en manos de un gobierno salido del pueblo y elegido democráticamente por el “populacho”? Y una pregunta más comprometida. Si tú estuvieras en su lugar, ¿lo harías?

Por cierto. La suma de las fortunas de las 10 personas más ricas del mundo, según Forbes, asciende a la friolera de 1.445.000 millones de dólares. Si los repartiéramos entre los 7.700 millones de personas que habitamos el planeta, tocaríamos a la nada despreciable cantidad de 187 millones de dólares por habitante. Así que fíjate si los gobiernos lo tienen fácil: solamente expropiando a 10 personas, y repartiendo su fortuna, todo el mundo sería inmensamente rico.

Como ya te habrás dado cuenta, lo importante para estas personas no es el dinero; dinero es lo que les sobra. Lo importante es el poder, y para tener el poder necesitan tener el control. Por eso lo controlan todo: el dinero, los gobiernos, los medios de comunicación, las instituciones supranacionales y, sobre todo, las fuerzas armadas sin cuyo control todo lo demás no sería posible.

Desengáñate. El “populacho” nunca hemos disfrutamos ni de libertad ni de democracia ni de justicia. Así que la próxima vez que estés en la cola de un colegio electoral, piensa que lo único que estás haciendo con tu voto es legitimar toda esta sarta de mentiras, y que lo que vas a votar ya está decidido de antemano, como acabamos de ver en el caso de Francia con su recientemente reelegido Presidente de la República, Emmanuel Macron. 

martes, 19 de abril de 2022

DOBLEGADOS A TRAVÉS DE LA NECEDAD

El espectáculo dantesco al que hemos asistido durante los dos últimos años ha sido demoledor. Aguantar las 24 horas del día un maltrato psicológico, por parte de los medios de comunicación, ha conducido a muchos a aislarse de su entorno social más cercano y a cambiar por completo su forma de vida.

Ahora estamos viendo que los medios de comunicación han abandonado el bombardeo constante de la falsa pandemia. Incluso el Gobierno -con una IA de 426 casos por cada 100 mil habitantes- ha decidido eliminar la obligatoriedad de los aislamientos para las personas con Covid “asintomáticas” o que presenten enfermedad “leve”. Es decir, que si estás enfermo “leve” de Covid ya puedes hacer tu “vida normal”, pero si estás sano y no tienes un pasaporte Covid no podrás viajar ni visitar a un familiar en un hospital de Galicia. ¡Alucinante! Conviene recordar que durante las restricciones más duras la IA era de 125 casos por cada 100 mil habitantes.

Este nuevo escenario está haciendo creer ingenuamente a la gente que esto se ha acabado. Pero no, no se ha acabado. Todavía faltan algunos episodios más como son el hundimiento de la economía, una posible guerra a gran escala, la farsa del cambio climático antropogénico (antes llamado calentamiento global), un apagón cibernético y probablemente algo más que todavía no nos han anunciado.

Que nuestros políticos hayan cambiado la pandemia por la guerra no es más que parte del guión, porque es lo que toca ahora para justificar la inflación y el desastre económico. ¿Y cuál ha sido nuestra reacción? Pues la misma que cuando nos encerraron por primera vez: tragar, tragar y volver a tragar.

No seamos ingenuos. Todo es un gran complot, y, por supuesto, la guerra de Ucrania forma parte de ese complot, como también lo forma el cierre del puerto de Shanghái. Si Putin y Xi Jinping se comprometieron a acelerar la aplicación de la Agenda 2030, mediante las “vacunas”, el control de epidemias, el cambio climático y el desarrollo sostenible, está claro que también forman parte de la Cuarta Revolución Industrial del Foro Económico Mundial.

Mientras sigamos sin reconocer que este es un proyecto de ingeniería social, y no un burdo cúmulo de casualidades, su perversa agenda seguirá avanzando. Lo que están haciendo, muy sutilmente, es aprovechar la necedad humana para conducir a la gente por su propia voluntad hacia un mundo orwelliano.

No es cuestión de insultar a nadie, pero, ¿cuántos necios crees que hay a tu alrededor? Como personas adoctrinadas que somos es muy probable que subestimemos la cantidad. ¿Por qué digo esto? Pues porque hacemos la falsa suposición de que las personas son inteligentes en función de su trabajo, su nivel de educación, su apariencia o sus logros económicos. Pero no es así.

Veamos la definición de “necio” según la RAE: “Persona que insiste en los propios errores o se aferra a ideas o posturas equivocadas, demostrando con ello poca inteligencia”. Léase, por ejemplo, seguir votando (comentario del autor).  

Verdaderamente nadie sabe a ciencia cierta cuántos necios hay. Pero si de algo nos ha servido la experiencia vivida en estos dos últimos años es que hemos podido comprobar que son legión. A partir del día 20 de abril de 2022 en España ya no será obligatorio llevar una mascarilla en interiores. ¿Crees que vas a ver los supermercados, los cines o teatros sin mascarillas? Ni lo sueñes. Bueno, pues puedes ir contando bozales y tendrás una idea de la cantidad de necios por km2.

La necedad es una constante en cualquier sociedad, ya que la misma sociedad se encarga de que así sea. El porcentaje de gente necia no va en función de si se es analfabeto, universitario, rico o pobre: se puede ser ingeniero, abogado o camarero y ser igualmente necio. Tal es así, que en todas las instituciones, incluidas la OMS, la OTAN y la ONU, hay gente necia, y no digamos en los gobiernos, parlamentos y partidos políticos.

Ser necio sería anecdótico si no fuera por la importancia que tiene a la hora de conformar una sociedad anclada en lo que llamamos democracia. Esto lo saben muy bien los “tíos listos” que, aunque son una insignificante minoría, manejan a la perfección a toda esa masa de necios. Y si no, que alguien me explique cómo ha podido Macron ganar la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, después de someter a semejantes humillaciones a su propio pueblo.

Pero uno no nace necio. Entonces, ¿de dónde salen?

Veamos, a continuación, los resultados de un estudio realizado por científicos de La NASA, donde se demostró que los humanos nacemos con un talento natural de creatividad e inteligencia innata, que se va perdiendo una vez ingresamos en el sistema educativo.

Los científicos aplicaron una prueba, que analizaba la capacidad de generar ideas nuevas e innovadoras para los problemas, a 1.600 niños de entre 4 y 5 años. Lo que encontraron les sorprendió: un 98% tenían esa capacidad. Quedaron tan asombrados que decidieron seguir con el estudio y evaluaron a los niños nuevamente a los 10 años. ¿Y cuál fue el resultado?  Que solo el 30% de los niños conservaba esa capacidad. Cuando los niños fueron evaluados a los 15 años la cifra se había reducido al 12%, y cuando llegaron a adultos su creatividad se desplomó hasta el 2%.

Esto demuestra que todos nacemos inteligentes y es el sistema educativo el que acaba por doblegarnos hacia la mediocridad y necedad, salvo raras excepciones.

Conclusión.

Una sociedad solo prosperará adecuadamente cuando tenga la capacidad de producir ciudadanos inteligentes que actúen en interés de toda la comunidad. De lo contrario, quedará a merced de esa masa ingente de necios que sistemáticamente es manipulada por los “tíos listos”, dejándose arrebatar sus derechos más fundamentales, su riqueza y hasta su propia vida como ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia.

Piénsalo. Una sociedad inteligente nunca habría aceptado las infames restricciones, los encierros, el uso obligatorio de mascarillas, la tortura de los niños en los centros educacionales, unas “vacunas” experimentales de las que nadie se hace responsable, los pasaportes Covid y un sinfín de despropósitos a cual mayor. Y, por supuesto, no confiaría en políticos, medios de comunicación y autoridades sanitarias que promovieran tales aberraciones. Sin embargo, estamos viendo todo lo contrario. Entonces, pregúntate. Con este grado de necedad, ¿qué futuro crees que nos espera? 

viernes, 8 de abril de 2022

PUTIN LANZA SU ARTILLERÍA FINANCIERA CONTRA EL DÓLAR

Estamos de lleno en medio de un cambio social sin precedentes que se está llevando a cabo mediante la propaganda, la mentira, el engaño y el miedo. Es un nuevo paradigma diseñado para controlar el planeta bajo un sistema de gobierno totalitario a escala global.

Tenemos que entender que todos los acontecimientos mundiales -incluida la  falsa pandemia, el colapso financiero y la guerra de Ucrania- son en realidad producto del mismo plan estratégico para lograr el Gran Reinicio y convertir el mundo en una sola nación gobernada por los esbirros del Foro Económico Mundial.

Todos los principales países del planeta, incluidos Rusia y China, están de acuerdo en llevar a cabo la Cuarta Revolución Industrial del FEM y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Los acontecimientos de los últimos tiempos son cualquier cosa menos lo que los principales medios de comunicación, incluidos también algunos medios alternativos, nos dicen que son. Estados Unidos, la Unión Europea y, cómo no, Ucrania, Rusia y China, entre otros, forman parte de la misma agenda que pretende la destrucción del sistema monetario mundial, la desaparición del dinero en efectivo, la creación de un sistema financiero totalmente digitalizado y el control total de todos los ciudadanos del planeta.

Las artimañas que vayan a utilizar para llevar a cabo su agenda pueden ser de lo más variopintas y aparentemente contradictorias, pero no nos dejemos engañar, porque, al final, van encaminadas a cumplir el mismo objetivo.

Cada nuevo acontecimiento hunde un poco más la economía. Si la falsa pandemia sirvió para arruinar pequeños negocios y destruir millones de puestos de trabajo y la guerra de Ucrania ha disparado la inflación, el nuevo golpe de efecto de Rusia ha dado un paso más hacia la caída del sistema monetario.

El día 28 de marzo de 2022, el  Banco Central de Rusia anunció oficialmente que el rublo queda vinculado al oro. La tarifa será de 5.000 rublos por gramo de oro.  Como una onza de oro son 28 gramos, supone que la onza de oro serían 140.000 rublos.

Poniendo un tipo de cambio de rublos a dólares de 100 rublos 1 dólar (en el momento de escribir esto 75 rublos 1 dólar), la conversión a dólares estadounidenses sería de 1.400 dólares por onza en rublos, en lugar de los 1.928 dólares por onza. ¿Qué significa esto? Pues que Rusia acaba de eliminar alrededor del 30% del valor del dólar estadounidense, en términos de lingotes de oro en todo el mundo.

Rusia también había anunciado con anterioridad que sólo vendería su petróleo y gas en rublos, lo que hace que tanto el petróleo como el gas rusos queden vinculados al oro. Así que todo aquel que quiera comprar gas y petróleo a Rusia lo tendrá que comprar en rublos o bien pagar con oro.

Por otra parte, parece que las “sanciones” impuestas a Rusia no han dado sus frutos. Los esfuerzos de EEUU y la UE por colapsar el valor de la divisa rusa han sido baldíos, ya que el rublo ha vuelto a su nivel anterior a la guerra y, sin embargo, es el dólar el que se ha depreciado frente al rublo.

Entonces, cabría preguntarse: ¿Cómo han podido ser tan inútiles los asesores económicos de EEUU y la UE? ¿O no son tan inútiles?

Acciones como la protagonizada por Rusia son un ataque en toda la línea de flotación del sistema monetario para acabar con la hegemonía mundial del dólar estadounidense.  Así que lo que acaba de hacer Rusia es lanzar un misil contra el sistema financiero mundial. Es el equivalente a lanzar un ataque nuclear al mismísimo corazón de Washington DC.

Pero de eso se trata, ¿no? Porque para llevar a cabo el Gran Reinicio del Foro Económico Mundial es necesario terminar con la hegemonía del dólar.

En otros tiempos, esto hubiera sido el detonante de una tercera guerra mundial. Pero, como habrás podido comprobar, la noticia ha pasado prácticamente inadvertida para los medios de comunicación de masas, que siguen distrayendo a la población con vídeos cada vez más sensacionalistas de matanzas horrorosas. Eso sí, todas provenientes del ejército ruso. Pero no te dejes engañar por la propaganda emitida por la televisión, puesto que Zalenski tiene las manos tan manchadas de sangre como Putin, ya que en las guerras no hay malos y menos malos y todos cometen las mismas atrocidades.

A ver si nos enteramos de una vez de que Putin no es ni mejor ni peor que Zalenski, Biden, Macron, Boris Jhonson, Pedro Sánchez, etc. Es simplemente otro político más a las órdenes del poder global del dinero.

Lo que tienes que pensar es que si esto no estuviera pactado -teniendo en cuenta, como así ha sido siempre, que EEUU no se dejaría arrebatar de ninguna de las maneras la hegemonía de su dólar- la OTAN ya habría declarado la guerra a Rusia.

Los últimos que se atrevieron a desafiar la hegemonía del dólar fueron  Sadam Husein y Muamar el Gadafi. ¿Y qué pasó? Pues que tanto Iraq como Libia fueron invadidos y Husein y Gadafi eliminados.

Todo lo que estamos viendo no es más que la preparación para un cambio drástico de paradigma. Un cambio que empezará con un nuevo sistema monetario, basado en la cadena de bloques (blockchain), cuyas consecuencias y ramificaciones son actualmente impredecibles y, sobre todo, incomprensibles para el “populacho”. En otras palabras, estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo orden económico mundial integral del que no sabemos nada. Pero antes hay que eliminar el viejo sistema. Y en eso estamos.

Como es natural, no tienes por qué creer lo que acabas de leer aquí. En un mundo saturado de propaganda, donde la información veraz brilla por su ausencia, es muy fácil manipular a la gente. Por eso, investiga y saca tus propias conclusiones, porque, al final, esas conclusiones serán o no acertadas, pero serán las tuyas.

jueves, 31 de marzo de 2022

O TOMAMOS CARTAS EN EL ASUNTO O LO VAMOS A LAMENTAR

Las evidencias no hacen otra cosa que corroborar que existe un plan a nivel global para cambiar el mundo; eso sí, el mundo de los de abajo.

Todas las decisiones tomadas, durante los dos últimos años, por instituciones como la OMS, la ONU, el FEM, la FED, el BCE, el FMI, entre otras, y la mayoría de gobiernos del mundo, han ido intencionadamente a malograr la salud de las personas y, sobre todo, a arruinar su economía.

Entonces, ¿qué clase de gobernantes “electos” son esos que quieren lo peor para sus gobernados?

El gobierno de mi país (hablo de España porque es lo que conozco de primera mano), con la inestimable colaboración de los medios de comunicación, médicos y jueces, ha cometido un delito de alta traición por arruinar deliberadamente nuestra economía y deshacerse del mayor número de “estómagos inútiles”, que decía Henry Kissinger.

Según el último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza, un total de 12,5 millones de personas, es decir, el 26,4% de la población española, se encontraban en riesgo de pobreza y/o exclusión social en 2020, y subiendo.

Para evitar que esa pesadilla distópica siga avanzando, necesitamos que los gobiernos que han atacado a sus poblaciones y han perdido por completo su legitimidad sean derrocados. Porque cuando todos los gobiernos toman las mismas medidas, e incluso utilizando las mismas palabras (nueva normalidad, cambio climático, crisis energética,…), es que obedecen consignas.

Las decisiones aparentemente dispares o contradictorias tomadas en los dos últimos años tienen en realidad el mismo objetivo: hundir la economía y acabar con el mayor número de personas “sobrantes”, según ellos, evidentemente.  

Medidas como encerrar tres meses a los ciudadanos no solo no procuró su salud, sino que arruinó a muchos de ellos. Apoyar a Ucrania, proporcionándole armamento, es la mejor manera de enquistar una guerra que traerá consecuencias. La “entrega”, por parte de nuestro Presidente de Gobierno, del Sáhara a Marruecos ha incomodado a Argelia que, probablemente, nos cortará el suministro de gas o incrementará su coste, además de ocasionar serios problemas a Ceuta, Melilla y las Islas Canarias. Subir el precio del combustible, con la que está cayendo, ha exasperado a los agricultores y transportistas que, con sus “legítimas” protestas, están poniendo palos en las ruedas a la cadena de suministros. En definitiva, medidas así son el arma perfecta para arruinar cualquier economía.

Entonces, ¿qué pasa? ¿Es que nuestro gobierno es idiota? ¿Es que no sabe que el fuego no se apaga echándole gasolina? ¿O sí lo sabe?

Todo, absolutamente todo lo que se cuece en el mundo de la política y la economía está rigurosamente planificado y no tiene nada de casual. Lo que me sorprende, es que en pleno siglo XXI sigamos dejando nuestras vidas en manos de políticos corruptos y falsas democracias.

Los partidos políticos están copados por personas extremadamente ambiciosas cuyo único objetivo es medrar, eso está hartamente demostrado. ¿Y qué decir de las democracias? Definición de democracia según la RAE: “Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes”. A ver, ¿he leído bien? Pues sí, dice que el pueblo tiene derecho a controlar a sus gobernantes. ¿Y esto cómo se hace? Porque sencillamente no es verdad, no tenemos mecanismos reales para hacerlo.

No seamos ingenuos. Nosotros no controlamos nada. Lo único que verdaderamente hacemos es introducir una papeleta en una urna cada cuatro años y ya está. Y este gesto, aunque nos pese, hace de nosotros unos esclavos consentidos.

Estamos en medio de una encrucijada donde los modelos económicos, monetarios, financieros, educativos, culturales y territoriales están siendo liquidados a gran velocidad. Este proyecto terminara con la globalización del planeta bajo el pretexto del desarrollo sostenible. Y la pregunta es: ¿queda mucho para que tengamos esa globalización? Y la respuesta es tajante: ¡ya la tenemos! 

De los 194 países soberanos, reconocidos por la ONU en el mundo, 193 son miembros de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y participantes en la Agenda 2030, que forma parte del Gran Reinicio del FEM.

La Cuarta Revolución Industrial y el Gran Reinicio del Foro Económico Mundial traerán consigo identificación digital, dinero electrónico, crédito social, renta básica universal, identificación biométrica, inteligencia artificial, democracia electrónica, pasaporte sanitario y transhumanismo. En definitiva, una esclavitud descomunal para todo aquel que sobreviva a su plan eugenésico.

Dicho esto, está claro que nuestros gobiernos son el problema y debemos deshacernos de ellos antes de que nos vendan al mejor postor. Y para hacerlo solo se necesitan tres cosas muy sencillas que, además, están al alcance de todo el mundo:

1.  Dejar de ver la televisión. Si dejas de ver la televisión dejas de recibir su propaganda, su intimidación y lavado de cerebro. En otras palabras, si no te llega su mensaje, no pueden controlar tu mente.

2.  Sacar el dinero del banco. Después de ingresada tu nómina o pensión en el banco, retira el dinero dejando solo en tu cuenta las domiciliaciones de recibos y haz todos tus pagos en metálico. Si pagas en metálico no pueden rastrear tus gastos, por lo tanto, dejan de controlar tus movimientos.

3.  No volver a votar jamás. Si votas, aunque sea en blanco, estás legitimando el sistema, de ahí el empeño en que votes. Si no hay votos en las urnas, no hay legitimación del sistema, por lo tanto, no hay sistema.

Si fuéramos capaces de hacer esto, no te quepa la menor duda de que el sistema se derrumbaría y entonces sí cabría la posibilidad de ir hacia un nuevo tipo de sociedad que, aunque nunca será perfecta, sí infinitamente mejor que la actual.

La verdadera dificultad radica en cómo hacemos para que nuestros semejantes despierten. Porque, al final, son seres humanos engañados desde la más tierna infancia y con unas creencias muy arraigadas difíciles de erradicar.

Un sistema de gobierno mundial está a punto de ser implantado. Si los ciudadanos del mundo no nos oponemos firmemente a este golpe de estado mundial, nos convertiremos en seres anodinos y nunca más volveremos a ser lo que éramos. De nosotros depende, aunque el tiempo se acaba. 

miércoles, 23 de marzo de 2022

LA HUELLA DE CARBONO

El poder que tienen actualmente los medios de comunicación es asombroso. Cada día que pasa, es alucinante ver como se logra imponer cualquier pensamiento en la sociedad en periodos cada vez más cortos de tiempo. Basta unas pocas horas difundiendo la misma noticia, repetidamente, en televisión y el “populacho” la incorpora a su paquete de creencias sin siquiera cuestionarse y sopesar los argumentos que se esgrimen: así ha sido durante la falsa pandemia y así está siendo con la guerra de Ucrania.

La estrategia utilizada para introducir en la mente de las personas una narrativa única, está en simplificar al máximo la causa de cada problema. Así, por ejemplo, tenemos que –según ellos- el supuesto problema del cambio climático se reduce a que es antropogénico; que la discriminación de la mujer se debe al machismo; que la causa de la enfermedad Covid-19 es un virus llamado Sars-Cov2  y que la culpa de la guerra en Ucrania es exclusivamente de Putin. Y ya está. Así de simple, para que todo el mundo lo entienda y no le quepa la menor duda.

El control de la mente de las personas a día de hoy es una realidad. Ahora ya no puedes pensar por ti mismo, sino que tienes la obligación de aceptar el relato oficial, sin cuestionarte nada, pues de lo contrario serás etiquetado como negacioncita.

En el mundo moderno de hoy, la comodidad, la diversión y el dinero se han convertido en los nuevos valores que rigen nuestra sociedad. Valores tradicionales como la familia, la amistad, la lealtad, la sinceridad, la honradez, el compromiso o el honor están en desuso o son ninguneados por esta lacra que padecemos de progresismo. Y no digamos si un hombre alardea de su masculinidad o una mujer de su feminidad, serán catalogados como carcamales del Pleistoceno.

Nos están llevando hacia un mundo totalitario con nuestra más estrecha colaboración. Cada día que pasa, nuevas leyes y normas restringen nuestras libertades y derechos fundamentales sin que pongamos la más mínima objeción. A lo más que llegamos es a una pequeña protesta verbal, eso sí, solo en nuestro entorno más cercano (léase familia, amigos de confianza…, etc.), y la mayoría de la veces ni a eso.

Si la falsa pandemia sirvió para conseguir una sumisión vergonzosa de la población y la guerra de Ucrania para terminar de dar la puntilla a la economía, el cambio climático será el catalizador para la implantación definitiva del Nuevo Orden Mundial.

Durante los días 15 y 16 de marzo de 2022, se dio un “fenómeno atmosférico” (o de geoingeniería –no lo sabemos-) en la Península Ibérica: una espectacular espesa calima procedente del Sáhara nunca antes vista.

Inmediatamente, todas las televisiones, al unísono, se pusieron a recomendar, entre otras cosas, no salir de casa y el uso imprescindible de mascarilla. También nos bombardearon constantemente con los datos de la mala calidad del aire y del peligro inminente que eso supondría para nuestra salud, con la posibilidad, incluso, de ocasionar la muerte a ciertas personas de alto riesgo. ¡Ah! Y, por supuesto, le echaron la culpa al cambio climático.

Y digo yo. Si respirar dos días polvo procedente del Sáhara puede llegar a matarnos, ¿cómo han podido sobrevivir durante siglos los tuaregs?

La gente, a raíz del Covid-19 y la Guerra de Ucrania, ya está acostumbrada a estar constantemente aterrorizada y a cumplir escrupulosamente con el ritual que toca en cada momento.

Está claro que la amenaza de un virus no se puede mantener por tiempo indefinido, pero el cambio climático sí. Y eso es lo que toca ahora.

Al igual que el pasaporte sanitario es el pretexto para digitalizar nuestra vida, el cambio climático será la excusa perfecta para implementar una huella personal de carbono, con el único objetivo de ir abandonando nuestro actual estilo de vida.

¿Qué quiere decir esto? Pues que tendremos una especie de carnet por puntos, adaptado a la emisión de carbono que generemos en cada momento. Y como, según su ciencia (la de ellos), los humanos somos los únicos causantes del cambio climático, nos aplicarán todo tipo de estúpidas normas y restricciones que, esta vez sí, serán de por vida.

¿Te has parado a pensar en ello? Por si no lo has hecho, te lo explico.

Un día cualquiera  de tu rutinaria vida te levantas de la cama, enciendes la luz, pones la radio o la televisión, te preparas el desayuno y te duchas. En este proceso has consumido energía, generando dióxido de carbono (CO2), que restará puntos en tu carnet de huella de carbono. Luego coges el autobús o cualquier otro medio de transporte para ir al trabajo, donde utilizas un ordenador y calefacción o aire acondicionado que también te restará puntos. Después vas a comer, y como cada alimento tiene su propia huella de carbono (comer un filete puede restar tres veces más puntos que comer unas acelgas), sigues restando puntos. Y así con todas las acciones que realizas durante las 24 horas del día.

Como dispondrás de un crédito, determinado por los “expertos”, en función de tu aportación a la sociedad, ¿qué pasa si te excedes? Pues que tendrás restricciones. Así, por ejemplo, si has hecho un largo viaje en avión, ese mes no podrás comer carne o tendrás cualquiera otra prohibición que ellos determinen.

Te parece algo surrealista, ¿verdad? Pues no debería extrañarte, ya que la gente también pensó, en su momento, que era surrealista vacunar a toda la población mundial e implantar un pasaporte de vacunas, y mira dónde estamos.

Huella de carbono, más pasaporte de vacunas, más desaparición del dinero en efectivo y la implantación de una moneda digital centralizada, serán las herramientas para introducir un sistema global de control digital para toda la población que nos esclavizará hasta unos niveles inimaginables. Evidentemente, esto solo se producirá cuando todos nuestros datos médicos, biométricos, financieros, monetarios, hábitos de consumo, huella de carbono y todo lo que sea susceptible de ser digitalizado formen parte de una base de datos única que, por si no te has dado cuenta, se está llevando a cabo con nuestra más estrecha colaboración.

Pues nada, a seguir en esa estúpida y falsa  “zona de confort” mirando hacia otro lado como si con nosotros no fuera la cosa. 

lunes, 14 de marzo de 2022

EL MIEDO Y SUS CONSECUENCIAS

En la era de la digitalización nuestra mente ha sido colonizada. Es lo que se denomina vulgarmente “lavado de cerebro”.

Este “lavado de cerebro” ha permitido que, mediante la estrategia del miedo, en los dos últimos años se haya llevado a cabo la operación psicológica más importante de la historia de la humanidad, logrando una sumisión total de la población como jamás antes se había producido.

La información, la contra información, la desinformación y la mentira están a la orden del día y circulan a la velocidad de la luz, nunca mejor dicho. Sin embargo, el grado de credulidad de la gente es brutal, dado que el miedo instalado en su cerebro no le permite cuestionarse nada bajo el temor de ser sancionado, discriminado o apartado del rebaño. Pues bien. Todo eso lo ha conseguido un aparatito llamado televisor.

La televisión nos ha enseñado (yo diría que ordenado) que nadie debe osar cuestionar, y mucho menos debatir, el relato oficial que nos proporciona. Por lo tanto, eso que antes era de lo más normal, como discutir o cambiar opiniones en una reunión familiar o con amigos en un bar, hoy en día está muy mal visto y no tardando mucho estará prácticamente prohibido.

Utilizando la estrategia del miedo, la burda propaganda malintencionada emitida por la televisión ha conseguido en pocas décadas lo que no había sido posible en ninguna otra época de nuestra historia: tener acojonada constantemente a la población.

El miedo es la emoción negativa más perjudicial del ser humano y viceversa. Es decir, que el miedo puede destruirte o salvarte. Pero cuando el miedo se mantiene prolongado en el tiempo genera angustia y esta es incompatible con la propia vida.

La angustia es eso que sentimos -sin saber por qué- que hace que vivamos permanentemente en un estado confuso e inseguro, consiguiendo que nuestras emociones, pensamientos y actuaciones, en general, se vean afectadas negativamente.

Hay dos clases de miedo: el real y el infundado. El real (el único que existe), es el miedo a algo concreto que está ocurriendo, por ejemplo, estar en medio de un incendio. Y el infundado, es aquel que, como su propio nombre indica, no tiene fundamento y solo existe en nuestra mente: miedo a una posible guerra o al qué dirán los demás ante una determinada actuación nuestra.

Cuando decimos que el miedo nos bloquea, nos estamos refiriendo al infundado, al irracional; el que degenera en angustia. Sin embargo, el real -que podríamos denominar miedo bueno-, nos pone en guardia y, por lo general, nos salva de situaciones comprometidas.

Dicho esto, toda la propaganda emitida en los medios de comunicación va encaminada a promover el miedo irracional e infundado.

Como estamos viendo, otra vez “la masa” –esa que se creyó que un virus maligno acabaría con su vida y que poniéndose un puto trapo en la boca y una supuesta “vacuna” regresaría a la normalidad- vuelve a tragarse que estamos a punto de iniciar una guerra nuclear mundial.

La televisión no hace otra cosa que hablar de un conflicto bélico que se está librando a miles de kilómetros de distancia que, por cierto, ni nos va ni nos viene. No hay noticiero ni programa de televisión que no demonice a Rusia y eleve a los altares a los mártires ucranianos. Sin embargo, no quieren escarbar sobre el verdadero origen de esta historia, la cual no voy a traer aquí ya que no viene al caso.

Pues bien. Esa misma televisión ha ignorado por completo que al mismo tiempo que Rusia bombardeaba Ucrania, Arabia Saudita bombardeaba Yemen, Israel bombardeaba Siria y EEUU bombardeaba Somalia.

Evidentemente, el “populacho” ha dado por sentado –porque así se lo ha dicho la televisión- que los rusos son el demonio con cuernos y los ucranianos unas almitas de la caridad que en su vida han roto un plato. Por lo tanto, si hablas con la gente sobre Ucrania, todos coinciden en que son las víctimas -que, por supuesto, también lo son- y sienten empatía hacia ellos. Pero si lo haces sobre  Siria, Yemen o Somalia te darás cuenta de que les importa un rábano y no sienten la misma empatía. ¡Increíble como condiciona la propaganda!

Una guerra mundial nuclear tiene muy pocas probabilidades de convertirse en realidad. Sin embargo, la verdadera guerra se está librando aquí mismo: en cada casa, cada calle, cada colegio, cada hospital, comercio y supermercado.

Antes de que Putin apareciera en escena, en España le deuda pública ya era muy superior al 120% de su PIB y el desmantelamiento de nuestra economía ya llevaba años produciéndose. Debido a esto, España entrará, no tardando mucho, en suspensión de pagos (esto no lo digo yo, sino el todopoderoso fondo de inversión BlackRock en su informe anual sobre estos temas). Y si España entra en suspensión de pagos, los “hombres de negro” llegarán y entonces ya no habrá tiempo para lamentaciones.

Creer esa imbecilidad de que la guerra de Rusia con Ucrania es la causa de todos nuestros males es de lo más infantil, aunque lo diga en el Congreso de los Diputados nuestro Presidente de Gobierno. Resulta que ahora la culpa de la subida del recibo de la luz, de la gasolina y de la cesta de la compra la tiene Putin, ¡faltaría más!

No seamos ingenuos. La puntilla a la destrucción económica de este país se dio  cuando, POR MIEDO, nos dejamos encerrar y nos pusimos el primer bozal: de esos polvos vienen estos lodos y no de la guerra en Ucrania que, por supuesto, también terminará pasándonos factura.

¿De verdad crees que nuestro Presidente de Gobierno es imbécil y no hace los deberes? ¿Crees que tanto él como el resto de presidentes de los países que han impuesto las sanciones a Rusia ignoraban las consecuencias? ¿No será, más bien, que sabían lo que hacían y lo han hecho con toda la intencionalidad del mundo?

Los gobiernos no son estúpidos y hacen muy bien su trabajo. El problema es que lo hacen para otros y no para nosotros. Nos amenazan constantemente con crisis económicas, falsas pandemias, cambio climático, etc. que solo se sostienen en los medios de comunicación comprados y en las mentes de las personas miedosas que consumen masivamente la propaganda tóxica de la televisión y han perdido por completo el sentido común.

Que los carburantes suban linealmente cada día desde que empezó el conflicto no está justificado de ninguna de las maneras, ya que el bloqueo ruso no repercute en los precios de inmediato y, además, hay otros proveedores. Del mismo modo, romper la cadena de suministros, como se está haciendo deliberadamente, no tiene más que un objetivo: crear el caos que se necesita para aplicar las políticas del Gran Reinicio. No hay más.

Todo aquel que no esté ciego se habrá dado cuenta de que nuestras sociedades democráticas son un engaño y están a merced de individuos sin escrúpulos que juegan a ser dioses. Por lo tanto, si algún día se llevara a cabo la eliminación de esa élite de maniacos, y sus correligionarios, no te quepa la menor duda de que todos esos desastres –crisis económicas, pandemias, calentamiento global, atentados terroristas, guerras, etc.- se acabarían de inmediato. Entonces ase miedo infundado desaparecería y la gente ya no tendría que renunciar a sus libertades a cambio de una falsa promesa de seguridad.

Siempre he mantenido que un cambio de paradigma es inevitable si no queremos ir hacia nuestra propia autodestrucción. Pero ese cambio debe ser un consenso entre toda la humanidad y no el que han preparado las élites para salvar su culo a cambio del sacrificio (dicho en todos los sentidos) del “populacho”.

Solo acabando con todas esas instituciones supranacionales como la OMS, la ONU, FEM, BPI, BM, FMI, Consejo de Relaciones Exteriores, Club Bilderberg, Fundación Bill y Melida Gates, Comité de los 300,…., habría alguna esperanza.

¿Difícil? No, lo siguiente.

Séneca le dijo a Nerón: “Tu poder radica en mi miedo; ya no tengo miedo, tú ya no tienes poder sobre mí“.

Aunque no lo creas, durante la falsa pandemia ha habido, y sigue habiendo, mucha gente sin miedo que no ha cumplido ni una sola de esas estúpidas normas: no salir de casa, ponerse mascarilla, dejar de ver a los seres queridos, someterse a test PCR o de antígenos, vacunarse, enseñar pasaporte Covid, etc. Por eso ellos tratan de amedrentarnos, porque sin nuestro miedo no pueden hacer nada, y lo saben.

Para terminar solo decir que, después de lo acaecido en los dos últimos años, mucha gente por miedo a morir ha dejando de vivir. Y eso, por lo menos para mí, es inaceptable.